Iglesia Católica: ¿un culto?

Este artículo es uno que había querido escribir desde hace bastante tiempo. No me parecía justo criticar doctrinas peligrosas, las doctrinas cúlticas, cuando la tradición que yo mismo sigo es considerada por algunos como otro culto más. Dirían algunos, el culto más grande y antiguo en existencia: La Iglesia Católica Apostólica Romana.

Debo aclarar que lo que escribo a continuación no es producto nada más de mí razonamiento. Al escribir este artículo, me basé fuertemente en un artículo publicado por el Instituto de Investigación Cristiana (Christian Research Institute) fundado por el difunto Dr. Walter Martin, al cual doy el crédito que ciertamente merece.

Daré entonces, a continuación, 10 razones por las cuales desde los puntos de vista teológico, sociológico e incluso histórico la Iglesia Católica no es un culto, ni anticristiano ni de ningún otro tipo.

  1. Los cultos, generalmente, son pequeños grupos separatistas de origen relativamente recientes. Algunos cultos son grupos que se separaron de algún grupo cristiano, por ejemplo. El mismo catolicismo comenzó siendo una secta del judaísmo. Pero el catolicismo es, actualmente, el grupo cristiano más grande teniendo ya una historia de 2000 años, y es el árbol eclesiástico del cual el protestantismo se originó.

  2. Los cultos son generalmente formados, moldeados y controlados por un único individuo o grupo pequeño. En contraste, la Iglesia Católica ha sido moldeada por un número incalculable de personas a lo largo de su extensa historia. El catolicismo es guiado por credos, consejos y por el magisterio en curso.

  3. Los cultos típicamente ejercen un rígido control sobre sus miembros, a quienes les exigen sumisión. La desobediencia es en ocasiones castigada con rechazo o excomunión. Aunque el catolicismo ha llegado en el pasado a ejercer un control malsano sobre sus miembros, la realidad es diferente ahora y en especial a raíz del Concilio Vaticano Segundo. Este último es reconocido por muchos como un paso adelante en la evolución del catolicismo.

  4. Una definición de culto es “un grupo religioso originado como una secta heterodoxa y que mantiene un ferviente compromiso con dicha herejía”. Sin embargo, aunque el catolicismo sea objeto de crítica e incluso si algunos pudieran considerar que su tradición cae en la herejía en algunos puntos, la Iglesia Católica no cabe en la anterior descripción: Su origen no fue herético. Además, posee una ortodoxia estructural que los verdaderos cultos sencillamente no tienen.

  5. Los cultos pueden ser clasificados, entonces, como sectas herejes puesto que claramente niegan o rechazan la esencia de la doctrina cristiana. Histórica y principalmente ha sido la negación de la naturaleza trinitaria de Dios, de la naturaleza enteramente divina y enteramente humana de Cristo así como de la absoluta necesidad de la gracia divina para la salvación.

    A pesar de que las iglesias protestantes han acusado al catolicismo de tener una autoridad ilegítima y de malinterpretar el evangelio, la Iglesia Católica sí reconoce a la Trinidad, a las dos naturalezas de Cristo, y que la salvación es un regalo obtenido por la gracia de Dios.

  6. Los cultos frecuentemente tienen una opinión reducida de la Biblia, equiparándola, o incluso reemplazándola, con sus propios “textos sagrados”. De hecho, los cultos suelen decir que la Biblia ha sido corrompida y por lo tanto sus escritos son necesarios para restaurar la verdad.

    Aunque el catolicismo entra en conflicto con las iglesias protestantes por su aceptación de los libros deuterocanónicos y por colocar la tradición apostólica a la par con la Biblia, la Iglesia Católica sigue teniendo una altísima opinión de la Biblia, considerada como infalible e inspirada por Dios, y la ve como su fuente principal de revelación divina.

  7. Los cultos suelen tener algún tipo de líder o profeta autoritario y totalitario. Aunque algunos creen que el Papa pertenece a esta categoría, la realidad es que el Papa gobierna a la Iglesia con una alta dependencia sobre los obispos (el colegio de cardenales) y dentro de las restricciones de la enseñanza oficial de la Iglesia. Los protestantes están en claro desacuerdo con la autoridad y los títulos dados al Papa, pero de todas formas este último no cabe en la categoría de líder cultista.

  8. Una frecuente característica de los cultos es que afirman ser los agentes exclusivos de Dios para restaurar la “auténtica fe”, la cual ha sido corrompida, perdida, o escondida. Usualmente este tipo de restauracionismo conlleva una perspectiva que va en contra de credos y en contra de la historia. Aunque el catolicismo en momentos ha sido culpable de buscar exclusividad (así como algunas otras iglesias), la Iglesia Católica fuertemente niega el restauracionismo y pone énfasis en la continuidad de la iglesia de Dios a través de su historia.

  9. Aquellos que clasifican a la Iglesia Católica Apostólica Romana como un culto generalmente también le dan la misma clasificación a la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa. De lo que no se dan cuenta es de que, si ambos cuerpos religiosos fueran cultos no cristianos, quiere decir que no hubiera habido una auténtica iglesia cristiana durante la mayor parte del período medieval. No había ninguna iglesia independiente y creyente de la bibla escondida durante dicho período. Además, los grupos separatistas existentes en ese tiempo eran contundentemente heréticos.

    En contra de esta postura, algunos dirían que mientras existieran unos cuantos individuos quienes permanecieran bíblicamente ortodoxos fuera de la iglesia organizada, entonces esos individuos podrían ser considerados como la auténtica iglesia de Dios.

    Sin embargo, esto no es enteramente correcto. La iglesia es más que un grupo de personas creyentes, es también una institución a través de la cual los creyentes reciben la palabra de Dios y los sacramentos. Intentar separar la organización eclesiástica de lo espiritual es como negarle a la gente el paso por un puente peatonal que pasa sobre una calle muy transitada y decirles: “Crucen la calle como puedan. Mucha suerte”. La Biblia, de hecho, no permite esta separación.

  10. Aún con los conflictos que la teología católica pueda tener con otras tradiciones, su doctrina no tiene las características de los grupos cultistas. El catolicismo afirma lo que muchos cultos niegan y posee cimientos ortodoxos que ningún culto posee.

En resumen, un culto emerge generalmente como un grupo que rechaza la ortodoxia y permanece fervorosamente aliada a la herejía. Para algunos, al catolicismo se le puede acusar de agregar material inconsistente con la ortodoxia que la conforma. Pero considerarla un culto sería una opinión mal informada y demasiado simplista.

Ahora bien, dentro de la Iglesia Católica si ha habido casos en los que se han formado especies de “cultos” , en los que determinada persona ocupa un lugar de suma importancia. En el futuro analizaré quizá un par de grupos cuyas actividades y normas sugieren comportamientos cultistas, cuyos líderes quizá y a pesar del bien que hayan hecho han llegado a despertar sospechas respecto a sus motivos de formar una nueva orden dentro de la Iglesia a la que pertenecen. Ese será tema para otra ocasión.

Por último, recomiendo leer el artículo lista de características de cultos y compararlo no solo con la tradición católica sino con cualquier grupo o tradición al que el lector pertenezca.