La actitud de Jesús vs. la actitud cultista.

Leí un comentario reciente en el que se me acusa de tener la necesidad de ser reconocido y aprobado (como si fuese la primera vez). Pero, considerando que escribo anónimamente, creo que la idea de que yo necesito ser reconocido y aprobado no es aplicable.

En fin, iremos al grano.

El comentario fue escrito en crítica específica al artículo en el que se examina la idea de que el líder cultista José Rafael Estrada es un criminal, en pleno uso de sus facultades, y menciona que, al igual que al Sr. Estrada, a Jesús supuestamente muy pocos lo reconocieron haciéndose sus seguidores y que los demás lo crucificaron.

Sin el afán de insultar, sino de aclarar las cosas, eso es una versión demasiado simplista de lo que al parecer ocurrió.

A Jesús lo crucificaron porque quizo. Literalmente, creemos los cristianos, dió su vida por la humanidad sabiendo lo que iba a suceder. Creemos también que es Dios encarnado y que, al ser Dios, no solo fue un maestro sino que es EL maestro y que resucitó. Por lo tanto, desde el punto de vista cristiano, la idea de que cada determinado tiempo vienen nuevos maestros a iluminarnos es incorrecta.

Si analizamos su crucifixión dejando a un lado la teología, vemos que fue asesinado por cuestiones políticas. Es decir, no es que no lo hayan reconocido por quien era sino que no convenía que el existiera. Fue por Él que los líderes judíos, los fariseos y el mismo gobierno romano estaban siendo descubiertos por lo que eran. No crucificaron a Jesús porque no lo reconocían. Al contrario, fue reconocido, tal vez no como el Hijo de Dios, pero sí como alguien quien estaba diciendo las cosas como eran en realidad. Y lo mataron por eso.

Y eso sucede con todo aquel que critica a lo establecido. ¿Qué sucede en la actualidad? No hay una regla a seguir: Puedes hacer lo que quieras en nombre de una falsa tolerancia que, en realidad, no es más que indiferencia.

Si una persona alaba y es indiferente a todo, esa persona es aceptada como un gran ser espiritual, símbolo de libertad, fraternidad e igualdad. Pero si un individuo rompe esa burbuja en la que te sientes tan cómodo y te enfrenta a la realidad de las cosas, esa persona es insultada y, metafóricamente hablando, crucificada, muerta y sepultada.

A Jesús no lo criticó un miserable escritor anónimo. No, a Jesús lo criticó muchísima gente, tanto en el gobierno y en la sinagoga como en las calles. Pero Él estaba ahí, afuera, frente a todos y sin esconderse en un grupo o “club” secreto.. Y actualmente el dogma cristiano, a pesar del gran número de seguidores, es ampliamente criticado. Incluso dentro de la misma Iglesia.

Quizá eso hable bien de Jesús y de Su Iglesia. Puesto que está escrito: “Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegráos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.” Lucas 6:22,23

Es extraño como comencé tratando de ser más científico en mi análisis, en nombre de la tolerancia de credos, esperando sembrar dudas y quizá abrir algunos ojos entre personas de diferentes tradiciones. Pero cada vez más he tenido que citar lo que los cristianos llamamos la Palabra de Dios.

Tolerancia religiosa

Tolerancia significa aceptar que algo es falso; dejando, sin embargo, que siga su curso. Pero a lo que uno suele referirse al hablar de tolerancia es de tolerancia dogmática teorética, la cual la Iglesia Católica no admite porque promueve la indiferencia y aprueba la falsedad.

Para la Iglesia Católica es necesario mantener una postura de intolerancia dogmática porque la salvación de cada individuo es lo que está en juego. Y esa es la postura actual de la Iglesia que fundó Cristo.

Quizá de lo que yo he pecado ha sido de escribir invectivas, y eso ha hecho que más de uno se sienta atacado a pesar de que el objeto de crítica es determinados dogmas y determinados promotores de esos falsos dogmas. Quizá esas invectivas lastimen en parte mi propósito de mantener este blog.

Mas no se me puede acusar de intolerante porque la intolerancia, cuando sirve a la verdad, no es algo que pueda criticarse. En su doctrina, la Iglesia debe mantener la misma intolerancia que su Fundador, Jesucristo, proclamó:

Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.” Mateo 18:15-17

Los Apóstoles ciertamente consideraban malvadas a las falsas doctrinas. Un ejemplo de su actitud para con ellas está en lo que dijo el Apóstol Pablo:

“Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema!” – Gálatas 1:8

Poncio Pilato, a pesar de su error, tuvo la audacia de colocar la inscipción “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos” sobre la Cruz. Esto a pesar de la presión de la sociedad judía. Al ser criticado, les respondió “Lo que escribí escrito está”. De la misma manera, si he hasta ahora lastimado la sensibilidad de algunos al exponer ya sea la verdad u opiniones informadas, lo siento pero lo escrito escrito está.

Ahora bien, San Agustín dijo:

Amen a la humanidad, destruyan el error, sin orgullo sean audaces en la verdad, sin crueldad luchen por la verdad”.

Tomaré esto a pecho y pediré a Dios me de la virtud de la caridad cristiana., en la esperanza de que de esta manera la falsedad sea más fácil de reconocer y la verdad sea más fácil de asimilar.