Lista de características de cultos

Esta es una lista de características propias de grupos cúlticos. Es una traducción directa y el crédito va hacia sus autores: La Dra. Janja Lalich y el Dr. Michael D. Langone.

Como indican los autores, no es una lista definitiva que lleva a un diagnóstico, pero sí es una herramienta que permite analizar la relación, programa o grupo en el que un individuo esté.

Características asociadas a grupos cúlticos:

  1. El grupo muestra un excesivo fervor y un compromiso incondicional para con su líder y (vivo o muerto) considera sus creencias, ideología y prácticas como la Verdad, como la ley.
  2. Cuestionar, dudar y disidencia son desalentadas o incluso castigadas.
  3. Prácticas que alteran el estado de conciencia (como la meditación, cánticos, hablar en lenguas, sesiones de denuncia y rutinas de trabajo debilitantes) son usadas en exceso y sirven para suprimir las dudas acerca del grupo y su líder (o líderes).
  4. El líder dicta, en ocasiones con lujo de detalle, como deben los miembros pensar, actuar y sentir (por ejemplo, los miembros deben obtener permiso para tener un noviazgo, cambiar de trabajo, casarse – o los líderes dicen que tipo de ropa usar, donde vivir, si pueden tener hijos o no, como disciplinar a los hijos, etc.).
  5. El grupo es elitista, dice tener un estatus especial y exaltado, así como su líder (o líderes) y sus miembros (por ejemplo, el líder es considerado el Mesías, un ser especial, un avatar – o el grupo y el líder tienen una misión especial para salvar a la humanidad).
  6. El grupo tiene una mentalidad polarizada de “nosotros contra ellos”, la cual puede causar un conflicto con el resto de la sociedad.
  7. El líder no tiene que rendirle cuentas a nadie (contrario, por ejemplo, a maestros, comandantes militares o ministros, sacerdotes, monjes y rabinos de los grupos religiosos principales).
  8. El grupo enseña, o insinúa, que su supuestamente exaltado fin justifica cualquier medio que considera necesario. Esto puede resultar en que sus miembros participen en comportamientos o actividades que hubieran considerado reprensibles o inmorales antes de unirse al grupo (por ejemplo, mentirle a la familia o a los amigos, o reunir dinero para falsas beneficencias.
  9. El líder (o líderes) inducen sentimientos de vergüenza o de culpa para poder influenciar o controlar a los miembros. Con frecuencia, esto se hace con presión por parte del grupo y sutiles formas de persuasión.
  10. La sumisión al líder o al grupo requiere que sus miembros rompan lazos con la familia y sus amigos, y radicalmente alteran sus objetivos personales y las actividades que tenían antes de entrar al grupo.
  11. El grupo se preocupa por atraer nuevos miembros.
  12. El grupo se preocupa por hacer dinero.
  13. De los miembros se espera que den tiempo excesivo al grupo y a las actividades relacionadas con el mismo.
  14. A los miembros se les fomenta o requiere vivir o socializar solamente con otros miembros del grupo.
  15. Los miembros más leales (los “verdaderos creyentes”) sienten que no puede haber vida fuera del contexto del grupo. Ellos creen que no hay otra manera de ser y frecuentemente tienen miedo de represalias hacia ellos mismos u otros si dejan (o consideran dejar) el grupo.

Algunas afirmaciones de José Rafael Estrada Valero

Literalmente me he quedado boquiabierto cuando me entero de cosas que este hombre ha dicho. No se si reírme o llorar. He aquí algunas cosas que José Rafael Estrada ha dicho referente al por qué de no hablar de su culto con nosotros, los profanos.

No hay necesidad de que estos grandes Trabajos Mágicos que estoy haciendo los mencionen a personas profanas. Porque no están preparadas para comprender y ustedes perderían su tiempo.” – José Rafael Estrada Valero

No hay necesidad de que conversen acerca de esto con profanos. Ustedes lleven en su corazón lo que han visto que el Maestro [Estrada Valero] hace y conversen acerca de ello entre ustedes.” – José Rafael Estrada Valero

Esto que les comento no lo comenten a personas profanas, ni aún cuando sean sus esposas o sus maridos …” – José Rafael Estrada Valero

Afirmaciones como esta me permiten tener cierta certeza de que Estrada Valero, como muchos otros líderes de cultos, sufre de cierta paranoia resultado de una psicopatología. De hecho, en su libro Captive Hearts, Captive Minds (Corazones cautivos, mentes cautivas), las expertas en cultos Madeleine Tobias y Janja Lalich afirman que personas que sufren de delirio de grandeza suelen sufrir también de paranoia, la cual refuerza el aislamiento del grupo y la creencia de que es necesaria una protección de lo que se percibe es un ambiente hostil fuera del mismo. Esto contribuye a una mentalidad que puede describirse como “nosotros contra ellos”.

Ahora que me acuerdo, sé que en algún momento, José Rafael Estrada afirmó que “no hay mayor enemigo de los parapsicólogos que los psicólogos, que no hay mayor oponente de los astrólogos que los astrónomos, que no hay mayor enemigo de los médicos naturistas que los alópatas”. Qué ridículo, francamente. Ni para comentar acerca de ello. Nuevamente, “nosotros contra ellos.”

Lo importante aquí, y lo peligroso, es que Estrada Valero y su Gran Fraternidad Universal promueven abiertamente entre sus miembros el no abrirse ante la sociedad y, lo que es peligrosísimo, ni ante su propia familia. Si no fuera porque creo con firmeza que Estrada Valero no está sano, y no lo digo a manera de insulto sino por que creo que es una realidad, sería muy fácil estar muy molesto con él y con la mayor parte de lo que representa su Orden.

Líderes de cultos: ¿psicópatas?

Antes que nada, cuando vemos o escuchamos la palabra “psicópata” tenemos tendencia a generar en nuestra mente imágenes de Freddy Krueger, Jason Vorhees o Norman Bates. Pero debemos tener conciencia de lo que significa la palabra “psicopatía”.

Del diccionario en línea de la Real Academia de Española:

psicopatía.

(De psico- y -patía).

1. f. Med. Enfermedad mental.

2. f. Med. Anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece.

Vemos entonces que un psicópata es, sencillamente, un enfermo mental. Esto no significa que sea un asesino serial, un deficiente mental, ni alguien que está tan alejado de la realidad que no puede valerse por sí mismo dentro de la sociedad. De hecho, puede ser totalmente lo contrario, como explicaré.

Si bien un líder cultista puede aparentar ser normal en casi todos los aspectos, efectivamente parece mostrar rasgos psicopáticos que lo llevan a formar y/o dirigir cultos para satisfacer sus propias necesidades emocionales. A continuación expongo algunas psicopatías de las que al parecer padecen típicamente los líderes de cultos:

  • Delirio de grandeza (megalomanía) – “Soy el Avatar de la Nueva Era, el Cristo, el Buda Maitreya.”
  • Alucinaciones – “Hoy me visitaron unos amigos extraterrestres para felicitarme por la construcción de nuestro templo.”
  • Paranoia – “El mundo de afuera es corrupto, no hablen con el mundo profano de lo que hacemos en privado.”
  • Mentiroso patológico – Les es dificil decir la verdad, sino que mienten con facilidad y fluidez aún sabiendo que lo que dicen es mentira.
  • Pseudologia Fantastica – Característica del mentiroso patológico que lo lleva a crear un sistema de fé en la que ellos tienen grandes capacidades y poderes. Dicho sistema de fé tiende a ser poco original, sin embargo, y está basado en ideas de otras creencias y autores.

Algunas de estas cosas aparentemente pueden ser resultado de una psicosis tipo delirio puro o de una esquizofrenia. Sin embargo no es fácil distinguir si ciertos rasgos de un líder cultista tengan su origen en una psicosis o si están deliberadamente tratando de engañar. Por ejemplo, ¿estarán en ciertos casos diciendo lo que en su mente es verdad, aunque no lo sea en realidad, o estarán mintiendo a propósito para cumplir su necesidad de ser respetado, adorado y amado? ¿En verdad creen lo que ellos mismos dicen o están engañando a sus seguidores estando concientes de ello?

De cualquier manera, todo parece indicar que están enfermos. No tienen de ninguna manera las características del típico “loquito” con mirada perdida, balbuceante, despeinado y pidiendo dinero en las esquinas, como se llega a ver en las esquinas de algunas grandes ciudades. No, estas personas tienden a ser muy carismáticas, inteligentes, hablan con perfecta coherencia, visten bien y están bien peinados. Pero hay algo dentro de su mente, algo que no está del todo bien.

Una vez le pregunté a una persona, quien está metida en el culto de la Gran Fraternidad Universal y quien estudió psicología, si sería capaz de analizar a su “Maestro”. Me dijo que no. ¿Tendrá miedo de ver lo que pudiese encontrar? Quien sabe, quizá yo sí lo tendría en su lugar. Sería como arriesgarse a saber que un buen porcentaje de lo que he aprendido de él ha sido basura de una mente enferma – aunque aún en ese caso no todo tiene por que ser basura, como planeo exponer en otro artículo.

Bien, no diré que todo lo que yo diga es absolutamente cierto y libre de errores, pero las cosas que expongo aquí no me las saco de la manga. Entre otras fuentes, como conocidos que son miembros de algún culto, leo opiniones de profesionales en el área. En este caso doy crédito a la psicoterapeuta Madeleine Tobias y a la socióloga Janja Lalich por ayudarme a comprender un poco más el tema de los grupos cultistas desde el punto de vista psicológico.