El Vaticano. Una “enorme” ciudad-estado de 0.44 kilómetros cuadrados. Cuando uno medita sobre el estado actual del Vaticano uno no puede pasar por alto que en la antigüedad existían los denominados Estados Papales, los cuales eran un indicativo del enorme poder que había logrado la Iglesia Católica en tiempos pasados. Ahora la Iglesia Católica tiene como sede una pequeña ciudad con una población de poco más de 5000 habitantes, de los cuales 3000 de hecho viven fuera de la ciudad.
Siendo la sede de la Iglesia católica en el mundo, en 2001 el Vaticano recibió ingresos por 173 millones de dólares. Lástima que, en ocasiones, sus gastos rebasan sus ingresos: En ese mismo año, la ciudad en cuestión tuvo egresos por 176.6 millones de dólares americanos. ¿Negocio redondo? Lo dudo.
Ah, pero ¿qué con todas esas obras de arte que el Vaticano guarda en su museo? ¿Y qué con las propiedades que la Iglesia posée? ¿Por qué no se venden y el dinero se reparte entre toda la gente necesitada del mundo? Antes de tomar una decisión apresurada, analicemos cuanto dinero se necesitaría y cuanta gente necesitada hay en el mundo.
A la hora en que escribí este artículo, habían alrededor de 6,775.000,000 (seis mil setecientos setenta y cuatro millones) de personas. De ese número,aproximadamente 3,150.000,000 viven en pobreza extrema a moderada (Banco Mundial, 2005).
Si consideramos que, quizá, las propiedades y obras de arte de la Iglesia Católica tuvieran un valor en conjunto de unos 1500 millones de dólares, el venderlas permitiría darles unos 2 dolaritos a cada persona pobre en el mundo y se acabó. No solo ya no habrían templos que hicieran honor a Dios, las obras de arte, las cuales actualmente sirven como medios de fortalecimiento de la fe, entonces quedarían en manos de coleccionistas privados y no serían de beneficio para nadie más. La pobreza, mientras tanto, seguiría existiendo como siempre.
¿Pero cómo se explica el “lujo” y “despilfarro” que demuestra la Iglesia? ¿Cómo se explican los nexos de la Iglesia con grupos de gente poderosa, algunos de los cuales quizá no sean ciudadanos ejemplares? No voy a mentir diciendo que todos los miembros de la Iglesia Católica son unos santos ejemplos de vida. Pero no se puede criticar a una Iglesia entera por la vida que lleven algunos quienes no siguen las normas de la misma.
Si se estudia lo que representa la tradición católica se puede ver que no tiene fallas. Las fallas son de aquellos quienes, diciéndose miembros de la Iglesia, incurren en las mismas. La Iglesa sin duda ha llegado a incurrir en errores graves a lo largo de su historia y ha sufrido por las mismas. Un ejemplo claro es el protestantismo que surgió quizás como una legítima defensa del dogma cristiano.
El cuerpo de la Iglesia es humano y en ocasiones habrán quienes, a pesar de formar oficialmente parte de la Iglesia Católica, no sigan las enseñanzas del dogma católico y es que siempre habrá una mosca en la sopa que alguien alegremente magnificará al grado de cucaracha gigante de madagascar.
Pero el decir que la Iglesia Católica es “rica”, es un error. El sugerir que el Vaticano tiene “millones” guardados en el banco, es hablar sin fundamento. La Iglesia, como he presentado, tiene gastos que equiparan sus ingresos. Y no gastan dinero en cosas supérfluas: El Vaticano no tiene un avión como personas y familias verdaderamente millonarias, los rentan para viajar o, en caso de una visita papal por ejemplo, el país anfitrión ofrece proporcionar uno para el viaje.
Es cierto, el Papa vive de manera cómoda. Pero es un anciano que ha trabajado mucho por la Iglesia y que continúa haciéndolo: es un trabajo difícil. Nuestro Papa necesita vivir en un entorno sano, con un buen médico, con una cama cómoda y necesita ser protegido cuando sale porque puede haber algún loco que lo quiera matar.
La Iglesia Católica tiene muy bellos templos alrededor del mundo, los cuales claro que tienen mucho valor. Pero en general fueron construidas no tanto con dinero sino por el esfuerzo de sus fieles. Algunas iglesias fueron construidas a lo largo de generaciones: La catedral de Colonia, en Alemania, fue construida en un plazo de 700 años.
El “negocio redondo” del Vaticano no parece ser tan redondo. En 1999, al no tener dinero para llevar a cabo una muy necesitada restauración de los frescos bajo el techo de la Capilla Sixtina, el Vaticano permitió que una compañía japonesa aportara 4.2 millones de dólares a cambio de los derechos de fotografiar y filmar los mismos. El techo de la capilla es ahora, prácticamente, propiedad de la Nippon Television Network Corporation.
Si bien es cierto que la Iglesia tiene propiedades y obras de arte, estas son en realidad propiedad de sus fieles, incluso son propiedad pública porque todo el mundo las puede admirar. El dinero obtenido de visitar, por ejemplo, el museo del Vaticano o de comprar souvenirs no va hacia un “negocio redondo” sino que va a la manutención de una Iglesia fuerte que pueda atender las necesidades de la gente quienes necesitan agua, comida, atención médica y, por supuesto, conocer a Dios.
Cabe mencionar que la Iglesia Católica sí tiene un tesoro muy grande, un tesoro conocido como la Tesorería de la Iglesia la cual contiene los méritos de Cristo ante Dios, así como 2000 años de oraciones por parte de los fieles de la Iglesia.
En ese sentido la Iglesia Católica es riquísima y sus fieles creemos que, por los puros méritos de Cristo, su riqueza es de valor infinito. Sin embargo, siento decir que el poder económico de la Iglesia dista mucho de ser de la magnitud que sus críticos le atribuyen.