¿Quién fue Samael Aun Weor?

Víctor Manuel Gómez

Víctor Manuel Gómez

Nacido Víctor Manuel Gómez Rodriguez en Santa Fe de Bogotá, Colombia, el 6 de marzo de 1917.

Fue miembro de la Antigua Fraternidad Rosacruz, fundada por Arnold Krumm-Heller. Es el fundador de la AGEACAC (Asociación Gnóstica de Estudios Antropológicos y Culturales, A.C.) y del Movimiento Gnóstico Internacional (modelo del llamado Gnosticismo Universal), junto con su esposa Arnolda Garro (alias “Venerable Maestra Litelantes” y “Gran Maestra de la Justicia Cósmica”). Nombro a 3 de sus hijos Osiris, Isis, Horus, mostrando su claro interés por la antigua religión egipcia.

Radicó en México desde la década de los cincuentas y fue ahí donde estableció lo que llamó la “Sede Mundial de las Instituciones Gnósticas”, con centros gnósticos en el continente americano, Europa, Japón, África y Australia. En vida, dió múltiples conferencias y escribió numerosos libros acerca de temas esotéricos y filosóficos, basándose en los escritos de autores como Eliphas Levi, H.P. Blavatsky, G.I. Gurdjieff, P.D. Ouspensky, Dion Fortune y Krumm-Heller. De hecho, más que haber expresado la influencia de dichos personajes en sus libros, los críticos de V.M. Gómez Rodriguez le han acusado de plagio.

Se autodenominó, entre otras cosas, el Buda Maitreya, el Kalki Avatara de la Nueva Era de Aquarius, el Avatara de Vishnu, el Arcángel Regente de Marte, el Arcángel Samael, el León de Judea, el Jinete del Caballo Blanco y el Ángel con la llave del Abismo que encerró a Satanás en el mismo libro. El nombre “Samael Aun Weor” lo adoptó diciendo que ese era el nombre sagrado de su Ser Interno, que era su verdadero nombre como boddhisattva: Samael, Justicia de Dios, y Aun Weor, Verbo Divino.

Su movimiento se fragmentó al momento de su muerte como consecuencia de luchas de poder. Como resultado, en la actualidad existen diferentes movimientos gnósticos dirigidos por diferentes individuos surgidos del movimiento original de Víctor Manuel Gómez, alias Samael Aun Weor.

Murió en la Ciudad de México el 24 de diciembre de 1977.

Hermetismo

Dada la información que presento aquí, es necesario hablar de la llamada filosofía hermética. La razón será obvia cuando escriba más a fondo sobre los movimientos filosófico-religiosos novaéricos de tendencia gnóstica, como lo son la Gran Fraternidad Universal (G.F.U.) de Serge Raynaud de la Ferriere y la Asociación Gnóstica de Estudios Antropológicos y Científicos (A.G.E.A.C) de Víctor Manuel Gómez Rodríguez (conocido como Samael Aun Weor).

Hablar de literatura hermética es hablar de los escritos atribuidos al dios egipcio Thoth, los cuales tratan temas de ocultismo, teología y filosofía. Thoth es mejor conocido, tal vez, por su nombre griego Hermes Trismegistos, o Hermes el Tres Veces Grande, y se le atribuye haber sido el inventor de la escritura y quien dió origen a todas las artes relacionadas con esta.

Esta literatura hermética es una colección de escritos que surgieron probablemente entre los siglos I y III de nuestra era.  Fue escrita a modo  de diálogos platónicos y se clasifica en dos clases: Hermetismo popular y Hermetismo docto. El primero trata de astrología y otras ciencias ocultas, el segundo de teología y filosofía. Hay indicios de que, de hecho, el hermetismo popular haya surgido antes que el docto, por lo que desde principios del siglo XX el hermetismo popular ha recibido gran atención puesto que refleja creencias propias del imperio romano en sus inicios. Por lo tanto, influyó  de forma significante la historia religiosa e intelectual de ese tiempo.

En la Era Helenístico, comprendido entre los siglos 3 y 1 a. C., comenzaron a nublarse las diferencias entre la ciencia y la religión. Además, el tradicional racionalismo griego empezó a perder adeptos. En este ambiente fue que las personas comenzaron a buscar sabiduría divina a través de dioses como Hermes (Thoth).

En este periodo se atribuyeron ciertos textos a Hermes Trismegistos, los cuales trataban principalmente de astrología. Más adelante se le atribuyeron tratados de medicina, de alquimia y de magia. La llamada Tabla Esmeralda, cabe mencionar, fue un texto favorito de los alquimistas medievales.

En cuanto a la astrología se refiere, su concepto fundamental es la idea de que el cosmos es una unidad y todas sus partes son interdependientes; esto de hecho es un concepto común a todas las demás ciencias ocultas. Pero el hermetismo era profundamente utilitario y buscaba llevar este principio a la práctica. Para lograr esto último era necesario conocer las leyes de simpatía y antipatía por las cuales todas las partes del universo, según el hermetismo, están relacionadas.

El problema fue que estas leyes de hecho no existían y, por lo tanto, no podían ser descubiertas por métodos científicos ordinarios. Era necesario buscar la sabiduría divina. Y es que el objetivo del hermetismo, así como del gnosticismo, es la deificación del hombre o su unión con lo divino a través del conocimiento (gnosis) del dios transcendental, del mundo y de los seres humanos.

Los escritos teológicos del hermetismo están representados principalmente por los 17 tratados del Corpus Hermeticum, por los Extractos de Estobeo y por una traducción al latín del Asclepio. El trasfondo de estos escritos es egipcio, pero la filosofía es griega. Los escritos herméticos son dee hecho una fusión de elementos religiosos orientales con filosofías platónica, estóica y neopitagórica. A pesar de esto, es poco probable que haya habido una especie de iglesia hermética en algún momento.

El hermetismo fue ampliamente cultivado por los árabes, quienes a su vez influenciaron a occidente. En este tiempo, aún se puede ver la presencia del hermetismo en algunos grupos de toque novaérico. Donde se pregone la gnosis el hermetismo estará presente. Y aún en grupos en los cuales no se exprese de manera explícita dicha gnosis, puede verse la influencia del hermetismo en su simbología e ideología filosófico-religiosa.

Para darse una idea muy básica, pero ilustrativa, de lo que buscan las sociedades influenciadas por la filosofía hermética se puede leer El Alquimista del escritor Paulo Coelho. Es un libro corto y fácil de leer en la que se ve claramente el egocéntrico objetivo del hermetismo: Deificar a la humanidad.